OSD Round 2, Valencia: Hispanos contra Europeos

mayo 16, 2017 10:49 am

OSD Valencia, Round 2. Hispanos contra Europeos

La última ronda de las OSD, coincidente con el KOE, nos ha dejado un sabor agridulce en la boca. Han sido un cúmulo de situaciones las que han hecho de este round tan espectacular como polémico. Gracias a la organización hemos podido disfrutar un round que casi dábamos por perdido. Empiezo a escribir este artículo durante el viaje de vuelta por lo que no sólo tenemos la acción todavía en nuestras retinas, los pelos de punta y goma en nuestra piel (literalmente), sino que además por primera vez tengo la oportunidad de escribir con Edu Domínguez, piloto de Speed Pig, y con el fotógrafo Emilio Marín para daros una visión mucho más global y daros además pinceladas de lo bien (y lo mal) que lo pasamos y las sensaciones que vivimos dentro y fuera de la pista, que os aseguro que no dejaron indiferente a nadie. Si queréis saber por qué, seguid leyendo.

Llegamos el Viernes tras un viaje super agradable entre risas y comentarios de lo que nos esperaba y rememorando los pasados rounds del KOE en el circuito de Cheste, una espectacular pista con unas instalaciones envidiables que esta vez no hemos podido utilizar, debido a que se nos comunicó que a pesar de tener las fechas confirmadas no se nos permitía correr en el trazado internacional, y con las fechas tan acotadas no nos quedaba otra opción que celebrar la prueba en el aparcamiento o cancelarla definitivamente.

Ya se nos había avisado de que el aparcamiento no era la mejor opción, pero el campeonato internacional había decidido que la prueba debía realizarse en Valencia. La organización de Grupspeed, además, no quiso dejar a los pilotos y al público sin la oportunidad de disfrutar de este evento, por lo que se celebraría finalmente, después de acordarlo con la organización del KOE, en el parking exterior. Un trazado diseñado en conjunto por las dos organizaciones y muy similar a otras pruebas celebradas en explanadas de asfalto en otros campeonatos alrededor del mundo, como Odaiba en la D1 japonesa, o en alguna prueba del IDC. El parking, bastante bacheado y con un asfalto muy abrasivo e irregular no era el mejor escenario para alojar una prueba de esta magnitud, y ya fuimos avisados por las autoridades del circuito, pero la organización decidió alquilarlo igualmente y se encargó de diseñar un trazado que propiciaría la proximidad y premiaría la espectacularidad con una entrada muy agresiva y de alta velocidad a la izquierda que pasaba sobre uno de los baches, que algunos pilotos aprovecharon para realizar el cambio de pesos y lograr una transición muy espectacular pero otros lo sufrieron o evitaron durante todo el fin de semana.

El trazado giraba a la derecha con una zona de clipping exterior que muchos pilotos no lograron tomar correctamente. Esta zona fue otra de las que marcaron la diferencia en la puntuación junto con la agresividad de la entrada. Fue la piedra en el zapato de pilotos como Gallo, Joaquín Soto, Amerigo Monteverde o Massimo Checchin. Entonces la línea se volvía hacia la izquierda en una parabólica que había que trazar por el centro. Era una curva larga que propiciaba la espectacularidad facilitando la aproximación del piloto perseguidor. Se cerraba hacia una zona de clipping interior, que no dejaba alargar mucho más el derrape ya que había que transicionar hacia la derecha para otro clip interior, que no quedaba muy lejos de la línea que marcaba el fin del drift.

Los experimentados jueces, que fueron pilotos, valoraron mucho la línea y aplicaron las pautas dadas en el briefing con mano dura todo el fin de semana. Se juzgó muy en relación a los fallos y se supuso un nivel muy alto que muy pocos pilotos consiguieron alcanzar. Mención aparte merece el tercer juez, Mike Procureur, que llegó incluso a tomar decisiones determinantes y drásticas, y en nuestra opinión, no muy acertadas basadas en tomas de vídeo del streaming grabadas desde abajo, lo cual es un gravísimo error ya que como tantas veces descubrimos con la estrecha colaboración entre redactor y jueces, el drift es un deporte que se debe juzgar desde arriba y las opiniones con la gente del suelo suelen distar bastante de la realidad.

 

Sinceramente, aunque el circuito no fuese el más sofisticado ni el asfalto fuera suave como la seda, al empezar a ver las pasadas del sábado ya se me ponía la piel de gallina. Cuando empezó a calmarse el enfado de la gente por correr en un parking teniendo el circuito de Cheste estaba a escasos metros, cuando la gente se centró en hacer lo que habían venido a hacer, entonces callaron las bocas y hablaron los motores.

¡Y qué motores! La lista de inscritos asustaba. Aunque notamos muchas ausencias de un altísimo nivel, pues faltaron a la cita pilotos como Marc Baila, Sergi Estal, Adam Kerenyi, Calin Ciortan, Andras Molnar o Remmo Niezen, habituales en ambos campeonatos que esta vez no han podido estar con nosotros, y tampoco se ha podido correr en las categorías de AM y Semi Pro, un elenco de 39 pilotos en Pro y otros tantos en la categoría europea Pro 2 llenaron el circuito de color, de un ambiente de drift, de cultura y de amistad que ya tomamos como habitual pero no deja de ser uno de los mayores alicientes del campeonato. Ah, y el nivel fue altísimo.

Los hermanos Hountondji venían de ganar el anterior round del KOE y venían como favoritos a llevarse la victoria europea, mientras que la armada defensora venía con David Infantes liderando el campeonato, y Jonathan Hernández, Rubén Bolaños como escuderos. No podíamos dejar de tener en cuenta a Joan Caballer, con poca fortuna en la ronda anterior, a Óscar Ruiz, que todavía se está adaptando a su Subaru, y a otros dos compañeros de Drifting Barcelona: Álex Ruiz y Rubén Martín.

Mención aparte merece Jesús Sánchez. El manresano se ha pasado larguísimas horas en su taller de Navarcles poniendo a punto de nuevo su BMW E36 2JZ con la ayuda de los hermanos Bolaños entre un nutrido grupo de drifters, mecánicos y amigos. Estaba claro que todo ese esfuerzo merecía una recompensa, y aunque el coche dista bastante de la perfección, estaba preparado para algo más que dar guerra.

En los entrenamientos se mostraba muy fino Jonathan Hernández, con una línea trazada con precisión y una suavidad de nivel europeo, como les gusta a ellos, cero correcciones. Estilo parecido llevaba Nicolas Delorme, pero en una de las agresivas entradas pasando por el bache partió uno de los brazos de dirección. Los mecánicos trabajaron contrarreloj para llegar a tiempo, se les escuchaban los gritos con los que se animaban entre ellos y los golpeteos metálicos de las herramientas. Afortunadamente traían repuesto, y en un estado de sobreexcitación por haber llegado a tiempo, tras agradecer a su equipo el enorme trabajo, salió Delorme a clasificar.

Llegaban las clasificaciones, que en el KOE se hacen con un enorme desglose de puntos, que se calculan entre los jueces y la lectura del driftbox, un aparato de telemetría que mide ángulos, velocidades y posiciones. Fue Jesús Sánchez el que consiguió la mejor puntuación en el apartado de ángulo de ataque, mientras que el premio por velocidad media iba a parar a Saveiro Rachiele. Rick Van Goethem se llevaba el mejor ángulo promedio y los premios por línea, velocidad de ataque y estilo se los llevó Nicolas Delorme.

 

Fue Delorme el ganador con una suma entre todos los apartados de 90.75 puntos de un total de 100 posibles, seguido de Joe Hountondji y de Rick Van Goethem. Jonathan Hernández y David Infantes eran los nacionales mejor puntuados, en las posiciones 5 y 6 respectivamente. El driftbox se coloca como una opción muy tentadora en todo el panorama mundial y tiene tanto defensores como detractores. La verdad es que juzgar con máquinas siempre será más preciso, pero arrojó algunas lecturas que no nos parecieron adecuadas. En total la telemetría arroja 60 puntos y los jueces 40, con lo que creo que se debería devolver a los jueces parte de la responsabilidad. Siempre y cuando lo hagan con justicia, claro…

Llegaban las batallas y no sabíamos qué esperar. Los locales estaban yendo muy fuerte en los entrenamientos del domingo, pero también lo hacían los europeos… El nivel aumentaba, las gradas se llenaban, era el momento de comenzar la verdadera acción, el plato principal.

Y cuando pasó Jesús Sánchez, perseguido muy de cerca por Joan Caballer, y sólo se escuchaba el rugido de los dos motores turbo bramando por encima de las 7.000 vueltas y el chillido de las ruedas desintegrándose contra el asfalto en una batalla que bien podía haber sido una final de la OSD pero que esta vez se daba en el Top 32, respiré el humo de las Evergreen, miré a Emi, mi compañero fotógrafo, y le dije un escueto “¿Qué te ha parecido?”. Él me miró con una sonrisa de oreja a oreja y me respondió. “Ahora sí. Esto es la leche”. Ese es el momento. Le acababa de picar la pasión por el drift.

La batalla, One More Time incluido, fue verdaderamente espectacular, y sólo un trompo de Joan Caballer, al dejar sus neumáticos en los alambres y provocando unos segundos de extrema tensión al ver a Sánchez a punto de llevárselo por delante, fue determinante para terminarla. Podría haber estado viendo a estos dos pilotos batallar durante toda la tarde.

En las batallas, dado el bacheado estado del pavimento y de la complejidad y velocidad de las transiciones, se pidió hacer un chase a rueda en lugar de puerta con puerta. Se valoraría positivamente entrar con agresividad y pegarse lo más posible, pero si no se dejase al líder hacer bien la transición se culparía al perseguidor por no darle el espacio. El problema de esta trazada en las batallas era el bache inicial, donde Nicholas Delorme llegó a partir un trapecio en los entrenamientos. Si se perseguía con proximidad uno de los dos se iba a comer el bache.

Desde mi humilde opinión, y advierto que en estos artículos la organización no me censura (por eso se llaman las crónicas de Alberto, y les agradezco enormemente la libertad que me han dado para poder mantener mi visión personal y mi forma de escribir), creo que fue un error aceptar realizar la prueba en el aparcamiento, pero salió muy bien para ser la primera prueba de este tipo que se organiza por OSD. Entendedme, en un aparcamiento se pueden hacer los eventos de drift más importantes del mundo y lo hemos visto, pero para eso el aparcamiento debe estar debidamente acondicionado, con el asfalto en buenas condiciones y con libertad para organizar. Pero no fue posible hacer una zona de wallride, ni diseñar el trazado de otra manera que no fuera evitando los baches y parches más duros. Tampoco se pudo poner una grada en otro lugar para acercar a la gente y darles mejor visión. No es culpa del circuito de Cheste, pues ya se nos había advertido, pero el KOE quería celebrar la prueba en Valencia y no nos quedó más remedio que tomar esta alternativa. Aunque como alguien dijo alguna vez, nunca es un error, siempre una lección…

Lo que sí fue un error, y un error funesto, fue la forma de juzgar en la batalla entre Amerigo Monteverde y Rubén Martín. Pero aún no hemos llegado a esa todavía.

Tras la rotura de motor de Goyo y la cantidad de enfrentamientos entre habituales en el OSD nos vimos en el Top 16 con menos de la mitad de la plantilla inicial. Caían en el Top 32 los conocidos por todos Alex Ruiz “Takachi”, Alberto Canedo “Btoks”, Óscar Ruiz, Joan Caballer, Joachim Soto, Alberto Recuero, David Infantes, Rodrigo Gallo, Alex Benito, y los debutantes David Calvillo y Héctor Abad que se estrenaban en la categoría Pro.

Era fuerte la criba pero teníamos en pista aún bastantes bazas. Atila, Jesús Sánchez, Jonathan Hernández, Rubén Bolaños y Rubén Martín defenderían con la pasión que nos caracteriza el honor de nuestro campeonato, y demostrarían de nuevo que este no es solo un país de buen tiempo, buena comida y buena fiesta. También es un país de buen drift.

Una pena que en el Top 32 cayera también la polaca Karolina Pilarczyk, una rapidísima drifter que se ha coronado ya en varias ocasiones la mejor de Europa entre las mujeres. Las otras dos chicas que batallarían contra ella por la corona femenina eran Alicia Rodríguez y Rebeca “Rebetxiki” Aramburu, ambas en la categoría Pro 2.

Eran 16 los pilotos que pelearían por el premio en Pro 2, entre ellos Alicia y Rebeca. Otros, como Tzuk Lerer, Ange Muñoz o Alex Pérez también eran habituales de diversas categorías de las OSD, pero cayeron en el Top 16.

Increíble fue el rendimiento del Mustang Supercharged de Raffaele Zanato y del Nissan S13 con un espectacular motor M50 Stroker Turbo que tiene sus orígenes en un “simple” BMW 325 pero ahora está dando casi 500 caballos. Su piloto, Axel François, nos contó que ni siquiera podía ver bien en la última parte del recorrido porque se le llenaba el habitáculo de humo y tuvo que dejar el portón trasero en boxes cuando salía a batallar.

Eran justamente estos dos los pilotos que llegarían a la final, que ganaría finalmente Axel. Es una pena que no podamos dedicar tanto tiempo a las categorías inferiores, pues son el futuro del drift pero de otra forma las crónicas se tornarían excesivamente largas. Me gustaría a partir de ahora empezar a dividir estos escritos por categorías, así que si os parece buena idea me podéis dar vuestro feedback en las redes sociales.

En la categoría exclusiva para las mujeres, Karolina Pilarczyk sería la ganadora por delante de Alicia Rodríguez y Rebeca Aramburu.

En el Top 16 de Pro la polémica se sirvió en bandeja de plata. Los enfrentamientos se iban sucediendo y Nico Delorme eliminaba a Atila, el campeón francés Ben Boulbes hacía lo propio con Manuel Vacca, Massimo Checchin caía eliminado por su compatriota Gianluca Lazzaroni y su E46 Turbo y Jesús Sánchez eliminaba a Jonathan Hernández en una lucha también digna de una final de las OSD.

Increíble también el nivel de las batallas en el otro lado de la tabla, en el que Norbert Kovacyk caía ante Joe Hountondji, y su hermano Elías eliminaba a otro hueso duro de roer, el suizo Nicolas Maunoir en su S15 V8 Supercharged.

La polémica viene en la siguiente batalla, Amerigo Monteverde contra Rubén Martín. El de Drifting Barcelona se había mostrado muy fuerte durante todo este round, lo que demostró eliminando a David Infantes en el Top 32, venía cargado de fuerza y de ilusión y siendo el único de su equipo que quedaba en competición, y con unas espectaculares pasadas cautivó al público y se mostró notablemente superior al italiano.

Los jueces de la torre así lo dijeron, dando la victoria a Rubén con un igualado 5-5 en la primera pasada y un 6-4 en la segunda, haciéndolo pasar a cuartos de final. Pero Mike Procureur, el tercer juez y director del campeonato europeo, decidió que no era correcta la decisión y llamó a los otros jueces por la radio de onda corta. “Puntuación incorrecta”, les decía. No es 6-4, sino 5-5. Tras una pequeña discusión a través de los walkie-talkies, se aceptó la decisión de Mike y sería un One More Time.

Esta vez la victoria de Rubén fue aún más obvia. 6-4 en la primera y una segunda pasada muy sólida le darían la victoria, Pero de nuevo Mike Procureur se metía en medio y, alegando que él había visto cosas desde abajo que desde arriba no se había visto, daba un 4-6 a Amerigo y propiciaba un segundo One More Time.

Darle a un sólo juez la potestad plena de tomar una decisión unilateral, y tener derecho a veto del resto de jueces, que escribieron en su hoja “por imperativo del tercer juez”, es tan autoritario y absolutista que me pareció lamentable. Además, dado que todo el mundo ya había asumido que Rubén pasaba, y que los jueces habían dado su permiso para que el speaker de las OSD lo anunciara como ganador de la batalla, el cambiar las cosas y ver a los dos pilotos alinearse de nuevo ante la línea de salida hizo a la grada estallar en rabia. No entendían nada, sentían que les estaban engañando.

Y así era, pues fue una decisión totalmente dictatorial por parte de Mike y nos engañó a todos, incluso a sus propios jueces. Eclipsó lo que estaba siendo hasta ese momento un round muy justo en su puntuación y muy igualado. El hecho además de que el tercer OMT se tenga que correr a una sola batalla donde el piloto que ha clasificado por delante, en este caso Amérigo Monteverde, es el que tiene que liderar, no fue sino la punta del iceberg. Pasó a cuartos de final el italiano.

Rubén Bolaños sufrió un caso parecido, aunque no tan evidente, batallando con el piloto de Monster, Rick Van Goethem. En el segundo OMT, que ya creíamos que iba a ser un tercero, se le dio la ventaja al piloto holandés, que pasaría al Top 8.

Y tocaba el Top 8 y estábamos en la torre con los ánimos por los suelos, los jueces extranjeros, Edu, Josep María, Zamora, Emi y yo. Os prometo que desde mi casa he visto las batallas otras quince o veinte veces, y la sensación vuelve a ser la misma. Cómo nos hubiera gustado haber visto a Rubén continuar hacia delante.

El Top 8 veía una batalla entre los dos franceses, Ben Boulbes, el campeón de Francia, y Nico Delorme, con su E30 con un increíble kit de carrocería de BMW 3.5 CSL, que había ganado el año pasado el King of Nations proclamándose (discutiblemente) campeón del  mundo de drift. Pero aunque su condición de campeón del mundo pueda ser discutible por alguien, sus habilidades como piloto no lo son. Dejó a Boulbes fuera con un increíble estilo suave pero agresivo que le caracteriza.

Jesús Sánchez, con su coche empezando a fallar de nuevo, lograba deshacerse de Gianluca Lazzaroni, Rick Van Goethem enviaba a casa a Amerigo y la lucha fratricida entre Joe y Eli Hountondji definió un nuevo nivel en proximidad. Fue el hermano pequeño, Joe, con su Nissan

Era el turno de las semifinales y en ellas Delorme eliminaba a Jesús Sánchez, dejándole sin posibilidades de llegar a lo más alto, y Joe Hountondji hacía lo mismo con Rick Van Goethem. Van Goethem, sin embargo, venció a Jesús, con el coche ya en las últimas, quedando tercero.

La final, entre Nico Delorme y Joe Hountondji fueron dos pasadas que no olvidaré jamás. Tengo en mi retina la imagen de los dos coches, bailando pegados en completa armonía. Parecía como si realmente no estuvieran batallando, sino que lo hacían por pura diversión, como si fuera un baile ensayado. El nivel, era, además, el más alto que he visto en mi vida.

Ganaba el alemán con antepasados jamaicanos, Hountondji, en un verdadero recital de conducción, se cobraba la victoria que en el anterior round había perdido a manos de su hermano.

Los podios quedan así:

KOE SEMI PRO:

1º Axel François

2º Raffaele Zanato

3º Daniel Brandner

QOE:

1ª Karolina Pilarczyk

2ª Alicia Rodríguez

3ª Rebeca Aramburu

KOE PRO:

1º Joe Hountondji

2º Nico Delorme

3º Rick Van Goethem

OSD PRO:

1º Jesús Sánchez

2º Jonathan Hernández

3º Rubén Bolaños

Con la vuelta a casa cerraba un fin de semana que realmente ha sido de los mejores findes de drift desde hacía mucho tiempo, dejando a parte los problemas con los jueces las batallas han sido igualadísimas, interesantes y con muy muy buen nivel, y la OSD demuestra que todavía puede sacarle los colores al KOE… incluso con un coche que ratea.

Y os dejo aquí la crónica, la más larga de mi vida, que espero que os haya hecho sentir emociones, revivir batallas y ver cosas que antes no habíais visto. Porque yo, gracias a la organización, las puedo ver desde un sitio en el que antes no había estado.

Por eso agradezco enormemente todas las facilidades y el esfuerzo que la organización hace para tener en la pista su propio redactor y fotógrafo, que nos tratan estupendamente y nos dejan contar las cosas desde nuestros ojos y objetivos. Todo el equipo de la OSD, desde Xavi y Antonio hasta María y Zamora, todos, merecen una crónica especial resaltando su enorme labor, una labor que no había apreciado tanto hasta ahora que estoy dentro. Y forman un equipo del que cada vez más, siento que formo parte. Gracias.

Gracias también a Emilio Marín que mientras escribo estas líneas está procesando grandes cantidades de fotos para que podáis de nuevo disfrutar desde vuestra casa de las increíbles imágenes que se vivieron en la pista.

Otros, somos afortunados, pues las tenemos grabadas en las retinas.

Y no dejaremos de tener esas imágenes, porque el 3 y 4 de Junio volverá la acción a pista, esta vez sin el KOE, al circuito vasco de Olaberría, donde espero veros a todos.

Alberto González.

 

 

 

 

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